10/8/16

-RECUERDOS UNIVERSITARIOS-



Cuando se recuerda el tiempo vivido en UCV se parece mucho al despecho, ese despecho de novios, no se exactamente lo que pasa con la UCV, serán las guacamayas pasando a las 5 de la tarde, lo que le da ese aire de paraíso del que no queremos salir, o será el vaso de chicha siempre bajo el Reloj. Realmente no se pero está clarito que este sentimiento de pronto exilio se parece mucho al despecho.

Como habitantes de un país diminuto que diseño Villanueva, ser ucevista es mucho mas que llegar a clases tarde porque otra manifestación trancaba el paso o asumir con confuso sentimiento que el comedor aun cuesta Bs.2.

Ser Ucevista es también llenarse de una responsabilidad muy grande  de ser imagen y referencia obligada a quienes nos preceden y creer que después de clases es a nosotros los que nos corresponde guiar al país.

Las Historias que guardo de esa casa que vence la sombra, no han ocupado celebraciones patrias, ni días festivos, menos obituarios y notas fúnebres, cada cual defiende su historia o recuerdos vividos en la UCV. Podría decir que me perdí la solemnidad  empaltosada de los estudiantes de derecho, me divertí con la pinta inconfundible de los estudiantes de de arte, la pose perfecta de los pichones de odontólogos, nunca jugué truco  con alguien de ingeniería, ni con mis profesores de auditoria.

Me llevo en mi morral el verde de la grama húmeda, el olor y la seriedad de la biblioteca central, el café o refresco donde el Sr. Ramón, la vista de la ciudad, desde los techos de los estadios universitarios, la emoción de escuchar tu nombre y los aplausos en el Aula magna cuando recibes lo tanto soñaste al ingresar; el miedo de las bombas lacrimógenas de los jueves, la solidaridad de los compañeros, la valentía de muchos, el verbo trasnochado de otros cuantos y la sensación de deja vu  que te produce el pisar tu tierra; es mas me llevo esa brisa que corre en la escuela de administración cuando llegamos pro primera vez y te da la bienvenida…

Ya no culpo a quienes  pasan hasta 15 años haciéndole trampas a la vida para quedarse entre los pasillos acostándose en la tarde en tierra de nadie, para ver como amantes se besan sin percatarse que el principiante de saltimbanqui  novato que podría fallar en su próximo intento.

Sabios compañero ucevistas eternos que han preferido las empanadas con olor a queso y el carnet vencido a saltar al mundo real que eso ya es otra cosa.

Hablar de la UCV no es fácil, y perdonen si suena cursi o a novela de la noche, pero graduarse es como decirle adiós a un amante muy querida que nos vio crecer y convertirse en gente hechos y derechos, unos mas derechos que otros, o mas torcidos que derechos pero bueno. ¿y que mas queda? Cuando el gran aula magna cierra sus puertas y nos dice adiós… Solo gracias ha sido un placer, espero verte algún día…


Lic. Edvel Blanco

Administrador – Profesor 

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